La grilla ha sido considerada como un instrumento para racionalizar el reino de lo urbano; la grilla en Manhattan, más allá de la ciudad amurallada, continua este patrón de planificación. Los intentos por neutralizar el espacio se enfrentaron al fenómeno posterior que reclamaba ESCAPAR DE LA HOMOGENEIDAD del mismo. En Manhattan, las manzanas introdujeron predominancia espacial a las intersecciones y al ritmo en el incremento del valor de las esquinas, que estaban estrechamente atadas con la acumulación de capitales dentro de la ciudad. La propuesta parte de considerar que la grilla de la ciudad fue implantada originalmente como una estructura abstracta que permitía un crecimiento urbano controlado y contenido. Aún siendo la grilla un orden geométrico plano y uniforme, esta ha potenciado un desorden espacial relativo por cuanto cada intersticio se ocupó y desarrolló de diferentes maneras, creando un perfil urbano duro y heterogéneo. La grilla es de esta manera considerada como una MATRIZ geométrica que alberga una colección de paradigmas que moldearon la imagen urbana de la ciudad durante el Siglo XX.
Consideramos que la condición urbana de Manhattan se caracteriza por ser un CONTINUO PROCESO "EN CURSO" capaz de reformular su propio paradigma. El planteamiento parte de considerar el papel de lo abstracto sobre la evolución del paradigma geométrico de la grilla para desembocar finalmente en su progresión espacial; el futuro de la ciudad puede que regrese a la grilla, pero en un proceso posterior de desdoblamiento y progresión de la misma. Considerando la grilla original como un primer estrato con una escala y dimensiones particulares, que procede como un entramado bidimensional, el siguiente paso consiste en la proyección de la grilla hacia su propia espacialización que se escala progresivamente en el tiempo y en el espacio. Se materializa en una MEGAESTRUCTURA que se entrelaza con el crecimiento espacial de la ciudad existente correspondiente con los patrones de la grilla original. Esta constituye un EXOESQUELETO ensamblado que corresponde con la matriz tridimensional previa de carácter inmaterial y que se edifica como un proceso de relleno sobre los parámetros de la progresión abstracta espacial.
El proyecto no se presenta como una intervención monolítica, pues se elabora como una matriz espacial abstracta que es progresivamente ocupada según los procesos urbanos de la ciudad y que se funde con la ciudad mediante un proceso SIMBIOTICO. Es una grilla ESPACIAL enraizada en la condición existente de la ciudad pero desarrollada EXPONENCIALMENTE, escalada sobre la ciudad dos veces, que evoluciona en un segundo y un tercer estrato de desarrollo siguiendo las pautas de una estructura concebida como un "andamiaje". Entonces, la grilla espacial se presenta fracturada y desestructurada, conlleva diferentes cualidades y es la evolución última del concepto primigenio. Cada estrato evolutivo de la grilla es intersectado con los artefactos urbanos existentes generando una composición hibrida entre la ciudad existente y la megaestructura de escala metropolitana, que aún estando basada en una naturaleza repetitiva, logra articular las diferentes y múltiples realidades al nivel de la calle que se ajustan con los patrones actuales. Es así la evolución final mediante un desdoblamiento espacial y exponencial de la grilla.
Eduardo Parra Chavarro / Diego Pinzon Quesada






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